El trabajo esta planteado de tal forma que de la fotografía, que cubre todo el fondo del espacio expositivo, surja una interacción con la instalación y con el propio cristal por medio de hilos negros que parten de la fotografía. Estos hilos, que van y vienen a distintos lugares, se ayudan de pequeñas ventosas, conformando una instalación en donde bidimensionalidad y tridimensionalidad se apoyan para conformar un todo. En una parte de la fotografía se ha colocado una bola blanca y una de las ventosas esta recubierta de una semiesfera negra de plástico negro formando parte de la composición.
La fotografía de 251 cm x 311 cm ha sido impresa directamente sobre un forex de 3mm y fijada a la pared con velcro.